Objetivo: Describir la manera en que Granada ha aprovechado la vía clínica estandarizada de HEARTS en las Américas para reforzar la compra de un antihipertensivo en dosis fijas y en un solo comprimido, y armonizar la prescripción y las compras entre los sectores público y privado.
Métodos: Granada adoptó una vía clínica nacional para la hipertensión en la que se especifica como tratamiento preferido la combinación en dosis fijas de telmisartán y amlodipino en un solo comprimido, más clortalidona. Las estrategias para la implementación comprendieron la integración de los medicamentos incluidos en esta vía clínica en la lista de medicamentos esenciales y en los sistemas de compras; la participación del personal directivo clínico y de compras; la difusión a los proveedores privados; y la colaboración con farmacias privadas. Se llevó a cabo un análisis descriptivo con base en indicadores predefinidos relacionados con la adopción, la viabilidad, la aceptabilidad y la armonización entre los sectores público y privado, utilizando datos de estudios, documentos programáticos, registros de compras e informes periódicos.
Resultados: La integración del esquema estandarizado en los procesos de compras contribuyó a la disponibilidad de la combinación de telmisartán y amlodipino y de la clortalidona en los establecimientos públicos de atención primaria, aunque persistieron algunas brechas en el suministro. La adopción de una sola vía clínica nacional facilitó la prescripción estandarizada, la previsión de la demanda y las compras centralizadas. La difusión de la información al personal médico y a las farmacias del sector privado contribuyó a la adopción de la iniciativa por este sector, y la adquisición de los medicamentos de manera independiente por parte de las farmacias favoreció la continuidad de la atención entre los distintos sectores, aunque la armonización no fue completa. Entre los factores que facilitaron el proceso se encuentran la participación temprana de las partes interesadas, la coordinación entre el personal directivo clínico y de compras, y la simplificación del esquema. Entre las limitaciones se encuentran las brechas en el sistema de datos y las restricciones de la cadena de suministro.
Conclusiones: Una vía clínica estandarizada puede fortalecer el proceso de compras y fomentar la coordinación entre los sectores público y privado para la atención de la hipertensión. Abordar las restricciones de la cadena de suministro sigue siendo fundamental para garantizar el acceso sostenido y la continuidad del tratamiento. Las enseñanzas obtenidas pueden extenderse a otros pequeños Estados insulares en desarrollo que están aplicando el programa HEARTS.
