Este artículo examina de manera crítica la conmensurabilidad en salud pública, es decir, la posibilidad de comparar fenómenos bajo un patrón común mediante indicadores, así como los alcances y límites de esta comparabilidad cuando se confunde con la comprensión. Propone un marco breve de auditoría para construir e interpretar indicadores cuando la conmensurabilidad es parcial y utiliza la razón de mortalidad materna (RMM) como ejemplo. Aplicado a la RMM, el artículo muestra cómo las definiciones, las ventanas temporales y la calidad del registro afectan la comparabilidad entre contextos, y cómo la presión por desempeño puede inducir reactividad en forma de desplazamientos administrativos o conductuales, cuya presencia debe evaluarse empíricamente. El texto no argumenta contra la medición ni contra la rendición de cuentas cuantitativa, sino que busca fortalecerlas mediante la transparencia de los supuestos, el informe de calidad e incertidumbre, y la triangulación y la auditoría cuando hay incentivos altos. De esta forma, evita la deriva tecnocrática y el relativismo que desestima la medición por ser construida. Por último, propone otorgar estatus explícito a dimensiones no capturadas por el indicador —experiencia vivida, dignidad y trayectorias de acceso y cuidado—, y las incorpora formalmente en la interpretación mediante capas de evidencia y revisiones de caso.
