Objetivo
Las casas de espera para madres son instalaciones residenciales donde las mujeres embarazadas viven durante las últimas semanas de gestación y desde las cuales pueden ser trasladadas fácilmente a un hospital equipado para prestar atención obstétrica de urgencia o atención experta durante el parto. La expansión de las casas de espera para madres se ha asociado a una prevención de las complicaciones obstétricas. En este documento se examina cómo se han implementado las casas de espera para madres en América Latina, se analiza su evolución, las necesidades específicas que presentan en distintos países y su impacto en los resultados de salud materna y neonatal en toda la Región.
Método
La metodología de este estudio se basó en una revisión narrativa exhaustiva de la bibliografía disponible en las bases de datos en línea PubMed, Google Scholar, EBSCOhost y SciELO en español, inglés y portugués con el empleo de una búsqueda por palabras clave que incluían la región latinoamericana y los nombres de los países, y en conversaciones mantenidas con referentes clave de Cuba.
Resultados
Los resultados muestran que, en América Latina, las casas de espera para madres se implementaron por primera vez en Cuba en 1962 y, años más tarde, en Chile, Nicaragua, Guatemala, Honduras, Perú, Brasil, Panamá, Paraguay, México y Colombia, en ese orden. En todos estos países, las casas de espera para madres se establecieron como estrategia para reducir la mortalidad materna, aunque con modelos diversos de financiamiento y niveles distintos de calidad y uniformidad de los servicios. La participación comunitaria, la sensibilidad cultural, la sostenibilidad del financiamiento, la autonomía de las mujeres, la amplitud y la calidad de los servicios, y la evolución de las casas de espera para madres más allá de su propósito original son algunos de los temas que surgieron en nuestros resultados. Mientras que países como Chile, Panamá y Perú han modificado los diseños y operaciones de las casas de espera para madres para incorporar prácticas tradicionales indígenas de parto y preferencias culturales, países como Brasil, Cuba y Paraguay se han centrado en prácticas que priorizan los resultados numéricos por encima de las experiencias y la autonomía de las mujeres.
Conclusiones
Nuestros resultados sugieren que existe una brecha crítica entre el diseño teórico de los programas de casas de espera para madres y su implementación práctica. La evolución de las casas de espera para madres sugiere que, más allá de sus fines originales, abordan una amplia gama de necesidades, como proporcionar apoyo materno adaptado a las diferencias culturales y apoyo psicosocial en la primera infancia. Las casas de espera para madres pueden ser eficaces para reducir la mortalidad materna y neonatal cuando se incorporan a estrategias más amplias de salud materna. Los países con una mortalidad materna persistentemente alta, en especial los que presentan barreras geográficas para acceder a la atención de salud, podrían beneficiarse de la incorporación de las casas de espera para madres. Un resultados notable fue que no encontramos casas de espera para madres en ninguno de los países de la Región que tienen las tasas de mortalidad materna más altas (Haití, Venezuela, Bolivia, Jamaica y República Dominicana).
